Luego de la prueba, fui a comprar lana (tejo a crochet) y me fui a mi casa, en la micro me comí un muffin y me tome una pastilla. Cuando llegué a mi casa tenía mucho frió así que me puse algo cómodo y me acurruque en mi cama con el notebook encima. Luego no recuerdo exactamente qué ocurrió ni porqué, pero terminé acurrucada de lado llorando y sintiéndome aún más mal que el día anterior y lo único que quería era dormir, justo en ese momento recibí un mensaje de mi ex, le respondí y le dije que me sentía un poquito mal, así que iba a tratar de dormir un rato por si me hablaba y yo no le respondía, cuando envié el mensaje me di cuenta de mi error, decirle a mi ex que me siento mal no es buena idea y menos cuando hay pastillas de por medio, pero por suerte él estaba en el trabajo, así que no podía estar encima de mi ahora, al instante comenzaron sus preguntas de porque me sentía mal, que había echo, que había pasado, donde, cuando y con quien, le dije toda la verdad de inmediato, no tenía ganas de ser interrogada en ese momento, sólo quería dormir un rato. Mi ex comenzó a decirme que no durmiera, que llamara a mi hermana, que fuera a su casa, que comiera algo y mil instrucciones más que no estaba dispuesta a seguir ni a leer, así que le dije que me dejara dormir o apagaría el teléfono y ahí se calmó, pero chequeándome cada cierto rato. Más tarde desperté con el estomago revuelto y el muffin quería salir a toda costa, pero no lo logró. El resto de la tarde transcurrió normal y fin de semana también.
Hoy en la mañana era momento de ir a pedir la hora al consultorio, la interconsulta que me dio la doctora el no les importó, así que tenía que verme un doctor general. Llegue poco antes de las 7 am al consultorio y ya había 12 personas antes de mi esperando por lo mismo, me dieron hora para las 9 am, vivo cerca, pero no tanto como para ir y volver en hora y media, así que me quedé a esperar y esperar y esperar... hasta que me dieron las 9:40, me paré a preguntar qué ocurría y al parecer mi hora había desaparecido mágicamente y ni siquiera tenían preparada mi ficha, así que la solución era tomar otra hora otro día o ir a hablar con el doctor para ver si me atendía y así lo hice. Me paré afuera de la puerta del doctor a esperar que saliera y cuando lo hizo me ignoró por completo y pasó de largo a buscar unas cosas, lo mismo cuando volvió, luego volvió a salir a llamar a otro paciente y a pesar de que le hablé siguió caminando sin siquiera mirarme, le expliqué lo que había ocurrido y éste fue el diálogo:
Doctor: ¿Y a qué hora quiere que la atienda?.
Yo: Cuando tenga tiempo.
Doctor: No tengo tiempo, a que hora quiere que la atienda?.
Yo: Cuando pueda, yo tengo todo el día disponible.
Doctor: Entonces quédese todo el día esperando a que alguien falte a su hora y ahí la atiendo.
Yo: Ya.
Me di la vuelta y me largué del lugar muy ofuscada, enrabiada y con lagrimas en los ojos que amenazaban con caer, tomé la micro hacía mi casa y 10 minutos después estaba en mi habitación abrazada a mi almohadita de bebe llorando desconsoladamente y para rematar los vecinos estaban taladrando encima de mi pared, por lo menos el estruendo ocultaba mis sollozos.
Es por esto que he abandonado el tema del siquiatra, si algo no está destinado a pasar, no pasará.
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