Un día de mediados de marzo (cuando aún no nos soportábamos) estaba en clases en la universidad, me comencé a sentir mal, otra vez desesperada y encerrada, salí al baño como siempre, me encerré mucho tiempo y después salí, me di una vuelta por el campus y volví a clases cuando ya iban a terminar. Después de eso tome mis cosas y a pesar de que tenía clases todo el día, corrí hacia los buses y me subí a uno que iba hacia el metro mas cercano, no estaba pensando en lo que hacía, solo actuaba. Me quede quieta mientras el bus recorría el camino al metro, como en trance y sin pensar en nada (mi mente trabaja el 100% del tiempo, jamas estoy sin pensar aunque sea en una canción). Cuando llegamos a la estación me bajé rápido y vi la B13, la micro que me llevaba a la casa de mi ex, corrí a tomarla y me senté, ésta partió y comenzó el camino que tantas veces antes recorrí, mientras más avanzaba mas crecía un sentimiento de desesperación, pero no pensaba en nada. No sabía que hora era, pero lo más seguro era que mi ex estuviera en el trabajo y en la casa no hubiera nadie, no tenía llaves y a pesar de que podría pasarme por encima de la reja, de igual forma no podría pasar más adentro que del patio. Seguí mi camino, al cabo un poco más 30 minutos me bajé de la micro y caminé rápido hacia la casa, me sentía muy desesperada y pensaba que si llegaba a ese lugar todo pasaría, que allí estaría mi ex esperándome y cuando me viera me abrazaría y me pediría que nunca más me fuera, que todo ese sentimiento de pertenencia, de protección y de felicidad por tener a alguien que me quisiera como yo a él y de esa sensación tan agradable de seguridad absoluta me estarían esperando, así que apure mi paso y rogué que todos esos pensamientos se hicieran realidad por arte de magia. Cuando al fin llegué escuché la reja, y alcancé a ver a alguien entrando, recién ahí entré en razón y reaccioné, pero ya era demasiado tarde para retroceder e irme, una tía de mi ex me había visto y me miraba con cara de desprecio, como preguntando ¿qué haces tú aquí? si tu no eres nadie para poder venir. Sin decirme hola me preguntó si iba hacia allá, le dije que si, que iba a buscar unas cosas que mi ex no me había devuelto y necesitaba, dijo que no las había visto pero que podía subir a buscarlas.
Ya arriba no sabía que buscar, ya que eso solo era un pretexto para mi presencia en esa casa, los gatos subieron conmigo, así que me acurruque en la cama con ellos y abracé la almohada de mi ex, olía a él, era muy familiar y reconfortante, me esforcé por no llorar, ya que me tenía que ir pronto. En el escritorio vi su notebook, lo prendí y torpemente fui hacia su facebook, estaba muy nerviosa aún, pero mi visita de algo tendría que servir, saqué su contraseña desde el navegador explorer y me fui rápido. Cuando caminaba hacia el paradero para volver a mi casa o a la universidad, me seguía sintiendo desesperada y ahora también decepcionada, pude entrar, pero por muy poco tiempo y casi no pude sentir la presencia de mi ex que tanto anhelaba.
Camino a la estación de metro le mande un mensaje por whatsapp a mi ex diciéndole lo que había ocurrido, él se alteró mucho y me trató mal, yo no quería explicarle el porque fui a su casa, prefería sus malos tratos a que pensara que estaba loca o algo peor. Finalmente terminé explicándole todo y se mostró un poco más comprensivo. Aún así estaba segura de que su tía le diría a toda la familia y ahora quedaría como una loca, tal vez lo estoy, pero no es para tanto, o si?
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