sábado, 17 de mayo de 2014

La polera

En diciembre del año pasado compre una polera de mi grupo favorito, a pesar de que era muy grande para mi de todas formas me la lleve porque no habia en otra talla mas pequeña y además llevarla a arreglar y que la hicieran de mi talla. Llegue a la casa de mi ex (yo vivia con el en aquel entonces) y la polera le encanto, tanto que se la quizo dejar para el, le dije que no, pero que podriamos compartirla. A los dias la lleve a achicar para que la dejaran del tamaño de una polera de mi ex, no me quedaba demasiado bien, pero la verdad me encantaba complacerlo y la polera le habia gustado tanto, que decidi internamente que el se quedaria con ella. Cuando estuvo lista no dejó de ponersela y le quedaba muy bien. Cuando se fue a trabajar afuera de la region le dije que la llevara con el, me imagine que la polera podria hacer que se acordara de mi aunque fuese un poco. Cuando volvió la llevaba puesta y cuando me echó de su casa la saqué de entre sus cosas y me la llevé. Dormí varios dias abrazada a ella y lloraba con ella, la polera estaba impregnada en su aroma. Un par de semanas despues decidí que ya no lo haría más y la guardé en mi cajon, sólo la lavaría cuando supiera que ya no necestaba más la presencia de él cerca de mí. El tiempo pasó y la polera siguió allí, nunca más me la puse y nunca más la saqué. Hoy estaba decidiciendo que ponerme y la encontre enrrollada en una esquina del cajón, la olí y aún huele mucho a él, pero ese aroma ya no me llena por dentro como lo hacía antes cuando sentía la seguridad y protección de cuando estabamos juntos y éramos felices. No sé si ya no necesito la presencia de él en mi vida y tampoco se si la quiero o no, pero de igual forma ya es tiempo de lavar la polera y tal vez comenzar a usarla o quemarla, quien sabe.

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